Muchas de las acciones llevadas a cabo desde el Ayuntamiento menés, al que consideran desde la fundación como un “referente nacional” son, por ejemplo sus exigentes normativas en cuanto a la protección del paisaje y suelo, prohibiendo, por ejemplo, la implantación de aerogeneradores y eucaliptos en repoblaciones, su apuesta por las zonas protegidas en Red Natura 2000, solicitando aumentar la superficie a la Junta de Castilla y León hasta las 13.000 has, incluso antes de revisar la propia normativa urbanística. “Paradójicamente, se solicitó para adecuar la normativa a esta catalogación. Ahora vamos por delante, y es la administración regional quién debería adaptarse de la forma más rápida posible” recalcan en desde un consistorio que también solicitó la protección de bosques, riberas y la creación de una Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA), algo sin precedentes en otros municipios.
En cuanto a las normativas, también ha sido tenida en cuenta la participación en los grupos de trabajo de la Red de Ciudades por el Clima, de la FEMP, que dieron como resultado la Estrategia Local de Cambio Climático, y una normativa de energía solar que fue puesta de ejemplo por el EREN y la Agencia Provincial de la Energía de Burgos, como las mas avanzadas.
Por otra parte, el origen de el Ayuntamiento menés por la defensa del medio ambiente ya tuvo su origen en los años 90 del siglo pasado, con una más que meritoria defensa del paisaje y su declaración como “municipio sin parques eólicos”, algo chocante en aquellos años especialmente en Castilla y León, pero que con la defensa ante el parque eólico de Ordunte desde 2003, puso en entredicho no solamente ese proyecto sino que obligó a revisar un Plan Territorial completo, al Gobierno vasco. Esta oposición, contó con un respaldo social muy importante, no solamente por la movilización de la población del Valle de Mena, sino por el apoyo de un heterogéneo grupo de asociaciones conservacionistas, deportivas, y otras muchas y que puso de manifiesto la importancia que un paisaje como el menés tiene para sus habitantes y visitantes. Esto también propició, la creación de una figura de protección paisajística en su normativa.
No solamente las normativas han sido tenidas en cuenta, su experiencia autónoma en la recogida selectiva de papel cartón, la recogida de residuos orgánicos culminada hace apenas un mes con la renovación del camión, hecho sin precedentes en los últimos 20 años. Además de otras iniciativas, como la recogida selectiva de aceite vegetal doméstico y a hostelería que lleva varios años en marcha, y cuya optimización ha comenzado al inicio de 2010 con la instalación de contenedores y la firma de un convenio con Asamimer, colaborando así también con un colectivo en riesgo de exclusión laboral.
Otras actuaciones en materia de repoblación con especies autóctonas, la recuperación y limpieza de cauces y riberas con ejemplares de la zona como en la actuación realizada en Nava de Ordunte, y sobre todo las tareas de comunicación y divulgación y participación de voluntariado como con la Expedición Cadagua. Además, de ser un territorio donde conviven especies como el visón europeo, el lobo ibérico, alimoche, el buitre leonado, además de muchas rapaces que aportan la vida salvaje a un territorio de transición entre los climas atlántico y mediterráneo, con una variedad florística notable, con la turbera del Zalama y los bosques relictos de Prunus lusitanica como uno de sus mayores exponentes, además de hayedos, robledales y otros bosques de notoriedad.
En cuanto a otras iniciativas, la puesta en valor de la amenazada vaca monchina a través de las jornadas gastronómicas, de excelentes cualidades organolépticas, y como la tradicional elaboración de chacolí en el valle, ponen también el contrapunto a una defensa del medio ambiente que puede propiciar la fijación de población en el medio rural, a través de usos turísticos sostenibles y compatibles con los usos tradicionales.
El último año, la publicación del libro “Valle de Mena, un encuentro natural”, supuso un punto de inflexión en las publicaciones llevadas a cabo sobre el municipio hasta el momento.
Finalmente, los reconocimientos logrados en los concursos para el incremento de la biodiversidad, dos años consecutivos, animan a la consecución de otros muchos objetivos de forma constante, tenaz e imaginativa, para suplir la escasez de medios económicos.
Próximo objetivo: Capital de la Biodiversidad 2011
Desde el Consistorio, Javier Mardones Gómez-Marañón resalta que “es positivo que el trabajo que llevamos realizando durante años se divulgue por organizaciones tan prestigiosas como la FFRF. Esto ayuda a seguir trabajando con ilusión en próximas metas de gran esfuerzo y difícil consecución, como es la de Capital de la Biodiversidad, que se falla en el mes de septiembre. Somos realistas y sabemos que ese premio es difícil y está al alcance de muy pocos municipios, no solo en Castilla y León, sino de todo el estado español.”
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